Antes de elegir una tela, mirá estos criterios

  • Uso final: prenda, tapicería, cortina, decoración, manualidad o uso técnico.
  • Contacto y desgaste: roce diario, lavado frecuente, exposición al sol o humedad.
  • Composición: natural, sintética, mezcla, reciclada o tratamiento especial.
  • Mantenimiento: si encoge, destiñe, se arruga, admite plancha o requiere lavado delicado.

El tusor es un género de tela que se compone en un 100% de algodón. Esto quiere decir que necesita de un prelavado para poder decatizar antes de confeccionarse en prendas. Es una tela fácil de reconocer puesto que genera un efecto de “arrugas”. Esto no tiene que ver con el planchado o no de la tela, puesto que mantiene ese efecto característico aún cuando ha sido recientemente planchada.

Opciones del tusor

 

El tusor se puede encontrar en distintas versiones de tonos lisos. También se lo puede encontrar con frecuencia en aspecto rayado. Hoy en día, la tendencia es una combinación entre ambos diseños, rayados y lisos. También se puede encontrar tusor teñido artesanalmente y con distintos tipos de acabados.

Usos y aplicaciones del tusor

 

Con el tusor se pueden hacer todo tipo de trabajos y diseños. En la actualidad, se puede encontrar especialmente en los siguientes usos:

  • Cortinas
  • Fundas para tapicería a medida
  • Fundas para sillones a medida
  • Retapizado de muebles
  • Piezas de decoración

Características destacables del tusor

 

Como hemos dicho con anterioridad, el tusor es un género que se destaca por sus excelentes prestaciones. También tiene una muy importante estética en todas sus alternativas y acabados, lo que lo vuelve ideal para todo tipo de decoraciones de ambientes interiores en las viviendas. Es un tipo de tela que se puede adecuar y amoldar a casi cualquier tipo de recorte y estilo.

Por otro lado, el tusor es una tela que se puede lavar con facilidad. Incluso si se usa a lo largo de mucho tiempo, no es un tipo de tela que genera peeling (aparición de “bolitas” en la tela).

Resumen práctico

Si estás comparando telas, priorizá primero el uso y la resistencia necesaria. Después mirá textura, caída, mantenimiento y presupuesto. Esa secuencia suele evitar la mayoría de las compras equivocadas.